
El aumento de la temperatura del planeta viene acelerando el retroceso de los glaciares en el mundo y nuestras cumbres nevadas no son ajenas a este devastador proceso.
El deshielo de los glaciares amenaza el flujo de agua dulce en nuestro país.
En los Andes, el retroceso de los glaciares ocasiona cambios profundos en los ecosistemas y perdida de biodiversidad por la alteración del hábitat de muchas especies altoandinas.
“A ritmo del proceso de retracción que estamos viviendo, sabemos que el retroceso glaciar en los siguientes años será mayor en porcentaje. Aunque es complicado decir cuándo se van a terminar todas esas masas de hielo, pues no existe una fórmula matemática para calcularlo, se sabe que esas cinco cordilleras van paso a la extinción, ya que tienen una capacidad reducida de adaptación al calentamiento agresivo que vivimos”, explica el especialista.
A través de imágenes satelitales, los especialistas de la ANA ubicaron su reducida superficie de menos de un kilómetro cuadrado (0.72 km2). “Se sabe que es mucho más pequeña que el nevado Pastoruri y que es la más próxima a desaparecer”, detalla Santillán.


